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Clara Isabel Casero Zamora

Prevenir riesgos laborales (II)

Concluimos el análisis de las medidas que deben adoptarse para garantizar la seguridad de un centro de belleza. Hacemos hincapié en el botiquín y en un plan para emergencias.

Concluimos el análisis de las medidas que debe tomar un centro de belleza para garantizar la seguridad de trabajadores y clientes. Hacemos hincapié en el contenido del botiquín de primeros auxilios, la elaboración de un plan de actuación para emergencias y la importancia de un buen entorno de trabajo. 

 

En abril hablábamos de los riesgos más frecuentes en los salones de belleza, de las sustancias que pueden ser perjudiciales para la salud según la especialidad del centro y, en términos generales, de cómo actuar en situaciones de emergencia. En este artículo nos centramos en éste último aspecto para concretar planes de actuación y más medidas de seguridad.

 

Lo primero que hay que tener en cuenta es que, cómo apuntábamos en el número anterior, el centro debe contar con un botiquín de primeros auxilios situado a la vista y en un lugar de fácil acceso. Su contenido dependerá de las necesidades y conocimientos de la persona que tenga que utilizarlo, pero en términos generales incluirá:


- Material de cura, antisépticos y vendas: guantes de látex, antisépticos como el alcohol etílico, povidona yodada o agua oxigenada, apósitos estériles como gasas y compresas envasadas individualmente, tiritas convencionales y de sutura tipo steri-strip, apósitos de tul graso (tipo linitul), vendas de gasa de algodón (5 y 10 cm) y de crepé (diferentes tamaños) y viales en monodosis de suero fisiológico (tamaño de 10 cc y 100 cc).
- Instrumental: tijeras de cura y de corta ropa, pinzas de punta redondeada, rasuradoras, agujas imperdibles grandes, termómetro y depresores linguales.
- Medicación: es opcional, no somos médicos. Incluye analgésicos para aliviar el dolor causado por un pequeño traumatismo o molestia. No se usarán indiscriminadamente, nos aseguraremos de que no existen alergias medicamentosas, intolerancias o enfermedades previas. También se pueden tener antihistamínicos para las reacciones alérgicas inesperadas a algún producto o comestible que se encuentre en el salón.
- Otros según necesidades: pañuelos desechables, toallitas húmedas, manta térmica, bolsas de plástico, vasos desechables y cucharas, jeringas estériles de 5 cc y 10 cc y agujas, férulas para la inmovilización de fracturas, collarín cervical y un manual de primeros auxilios.
 

Para utilizar el botiquín correctamente, deben tenerse en cuenta una serie de consejos:
- Hacer una lista del contenido y pegarla en la tapa.
- Todo el material debe estar bien empaquetado y marcado indicando fecha de caducidad.
- Deben utilizarse envases de plástico, pues el vidrio se puede romper fácilmente.
- Hay que revisar el material todos los días y reponer todo lo que falte, así como sustituir el material sucio o contaminado y desechar el caducado o con letras borrosas.
- Es imprescindible lavar, desinfectar e incluso esterilizar todo el instrumental que se haya utilizado.
- Deberá estar en un sitio seguro, lejos del alcance de los niños donde no ofrezca riesgo alguno.
 

Plan de actuación

Es importante saber cómo hay que actuar ante situaciones de emergencia para garantizar nuestra seguridad y la del cliente:
- Proteger: debemos alejar el peligro de inmediato, no intervendremos cuando nuestra seguridad esté en peligro, en este caso esperaremos a los servicios de urgencia. Alejaremos a la víctima del lugar del peligro y señalizaremos la zona impidiendo que se repita o agrave la situación de accidente.
- Alertar: llamaremos al servicio de urgencia y especificaremos el lugar y la dirección del suceso, quiénes somos y desde qué número llamamos, la descripción de lo ocurrido (desmayo/lipotimia, ataque epiléptico infarto, quemadura, accidente eléctrico, etc.) y la asistencia que está recibiendo la víctima. Nunca colgaremos el teléfono, esperaremos a que nos corten la comunicación.
- Socorrer: no moveremos a la víctima o accidentado, estableceremos prioridades, extremaremos las precauciones y revalorizaremos la situación periódicamente. Lo realizado media hora antes puede ser opuesto a la media hora siguiente.

 

Control de salud
La vigilancia de la salud se considera una parte esencial del derecho de los trabajadores, pero no se puede llevar a cabo sin el consentimiento del mismo profesional, aunque existen una serie de excepciones en las que es obligatorio:
- Reconocimientos médicos para evaluar las condiciones de salud del trabajador y verificar si su estado puede constituir un peligro para sí mismo.
- Cuando así esté establecido en una disposición legal en relación con la protección de riesgos específicos o actividades de especial peligrosidad.

 

Estos controles deben llevarse a cabo respetando el derecho a la intimidad y a la dignidad del trabajador, siempre manteniendo la confidencialidad de los datos obtenidos. Los resultados de los exámenes realizados no se podrán usar con fines discriminatorios ni en perjuicio del trabajador y el acceso a dicha información médica de carácter personal se limitará al personal médico o autoridades sanitarias.
 

Entorno seguro

La prevención de riesgos laborales incide también en que, además del entorno que rodea a los trabajadores, la actividad laboral debe adaptarse también a la persona en particular. Como empresarios es nuestra obligación evaluar los riesgos en nuestro salón y adoptar las medidas de seguridad necesarias. A continuación detallamos las que todo trabajador debe considerar en el desarrollo de cualquier labor:


- Ergonomía: tiene como finalidad evitar accidentes y patologías laborales y disminuir la fatiga física y mental de forma que aumente la satisfacción del trabajador. Las más importantes son: no cruzar las piernas mientras permanecemos sentados, llevar calzado anatómico y ergonómico, agacharse a recoger algún objeto flexionando piernas y rodillas y mantener la espalda recta para evitar el encorvamiento (una futura lordosis) y la lumbalgia.
- Carga física: en salones de belleza son comunes los movimientos reiterados, las posturas fijas y monótonas y la realización de fuerza física en servicios como el masaje o los tratamientos corporales. Para valorar los riesgos a los que se enfrenta el trabajador, se deben tener en cuenta una serie de factores como la edad, el sexo, la constitución y el estado físico. Dentro del esfuerzo físico, distinguimos el estático, cuando de manera continua y durante un tiempo concreto se mantiene un objeto o una fuerza determinada, y el dinámico, con el que se produce una sucesión periódica de contracciones y relajaciones de corta duración.
- Carga mental: nos esforzamos en mejorar nuestra formación, la calidad de nuestros servicios, en mantener el salón, innovar y en desarrollar todo tipo de técnicas que mejoren la salud de nuestro negocio y en incrementar la satisfacción del cliente. Para lograr todos esos objetivos muchas veces ponemos en riesgo nuestra salud cayendo en las temidas redes del estrés. Indistintamente de que seamos empresarios o trabajadores es importante fomentar hábitos de salud adecuados. Una buena alimentación, caminar o ir en bicicleta al trabajo (siempre y cuando el trayecto lo permita), reducir el consumo de cafeína, proporcionar a nuestros empleados y a nosotros mismos el descanso apropiado en función de la jornada laboral, incentivarlos, favorecer el optimismo y ofrecer apoyo psicológico en algunos momentos, contribuyen positivamente al desarrollo de la actividad laboral.

 

Clara Isabel Casero Zamora

Profesora Técnica de Ciclos Formativos de Imagen Personal