Gorka Otsoa de Alda
Escaparates que seducen
Debemos cuidar hasta el más mínimo detalle de nuestros aparadores para que estos ofrezcan la imagen que deseamos transmitir a nuestros clientes y seducir a los que aún no lo son.
Debemos cuidar hasta el más mínimo detalle de nuestros aparadores para que estos ofrezcan la imagen que deseamos transmitir a nuestros clientes y seducir a los que aún no lo son. Es el principal reclamo para captar clientes, y por eso, se merece una especial atención.
El escaparate es un arma muy potente para atraer a nuevos clientes y mantener a los fieles. Es lo primero que vemos de un negocio y lo que nos puede hacer decidir por un centro o por otro. Por eso, es un elemento que no debemos descuidar nunca y en el qué deberíamos pensar con antelación a su realización. Es imprescindible que el escaparate sintetice y refleje las características de nuestro establecimiento, de manera que el cliente pueda hacerse una imagen de los productos y la calidad que va a encontrar en el interior. El escaparate ideal nos posiciona en el mercado a través de elementos como el precio, las marcas que vendemos, la cantidad de productos expuestos y los servicios que prestamos, pero a la vez, seduce al cliente potencial y lo invita a entrar en el centro. Debe enamorase de nuestro negocio.
Estrictamente, enamorar significa despertar la atracción mediante agasajo, acompañamiento y conquista y a la sensación de enamoramiento, sensación de entusiasmo y atracción y surge de una experiencia satisfactoria más o menos extensa en el tiempo. Aunque lo más común es enamorarse de las personas, también podemos sentir este sentimiento frente a paisajes, objetos, y porque no, frente a un negocio. El enamoramiento y por tanto el amor tiene difícil descripción si no se ha experimentado esta misma vivencia. Pero lo que sí sabemos es que se trata generalmente de una atracción, en muchos casos irracional, que nos conduce hacia lo amado.
Un momento ideal para empezar a seducir a nuestros clientes es en San Valentín, pues es ideal para demostrar el amor y el afecto. Ofrecer servicios y productos a tono con esta tendencia puede ser una buena pauta de partida para definir el escaparate. Debemos tener en cuenta, pero, que estos consejos no son aplicables sólo en estas fechas, sino que debemos tenerlos en cuenta durante todo el año para ofrecer así unos escaparates sorprendentes y fascinantes.
Escaparates que enamoran a primera vista
Si trasponemos esta situación emocional al mundo comercial y concretamente al visual merchandising aplicado al escaparate debemos de tener en cuenta que se debe de establecer un impacto de atracción y seducción que como en el amor entre personas se ve condicionado por el impacto y la imagen que se establece en el primer contacto. Por eso nuestro escaparate debe de manifestarse como la persona que desea conquistar. El escaparate debe de ser atractivo, seductor, poniendo de manifiesto sus mejores o más interesantes encantos, dejando en un segundo plano aspectos menos atractivos.
También debemos observar que, como en el proceso de seducción interpersonal, nuestro espacio y el tiempo que nos van a dedicar los espectadores no siempre es el que nos haría falta para desarrollar todos los encantos y además no siempre estamos en las mejores condiciones de luz, temperatura o la compañía no siempre es la más favorable.
Cierto es que cada persona tiene un modo de seducción y todos son válidos mientras funcionen. Si bien esto es cierto, también es cierto que a las personas que nuestro escaparate debe de seducir son diversas y nuestras técnicas de seducción deben de intentar influenciar en el mayor número posible de potenciales clientes, sirviéndose para ello de recursos de atracción los más generales posible. Proponemos a continuación la utilización de varias técnicas y recursos.
El color
Los colores producen un estímulo inmediato, perdurable y de gran contenido informativo para la persona que mira un escaparate. Es una manera sencilla y económica de transformar un escaparate, convertirlo en más grande o más pequeño, frío o cálido, llamativo o discreto. Cada color provoca sensaciones diferentes: el blanco agranda los espacios, el negro elimina las perspectivas y obliga a una iluminación muy específica, el rojo tiende a salir de la fachada de la tienda e invadir la calle y se asocia especialmente a la pasión y al amor. En cualquier caso, es imprescindible coordinar los colores con la iluminación del escúrate, del interior del establecimiento y del exterior.
Si nuestra empresa tiene un color corporativo claramente identificable, su utilización refuerza el desarrollo comercial y el reconocimiento por parte de clientes y paseantes.
La textura
En la mayoría de materiales hay implícita una carga emotiva propia. La calidez de la madera, la suavidad de la seda... Estas sensaciones apoyan el mensaje del escaparate.
No hay que asociar directamente las características del producto con la de los materiales del escaparate. Un producto sofisticado puede exponerse en un contexto natural o menos trabajado y al contrario. Por ejemplo, una joya puede exponerse sobre una roca y en un escaparate de alimentación puede primar el acero o el cristal. La seducción se puede lograr tanto por la armonía como por el contraste entre materiales. La sensación que provocan los materiales y las texturas cambia con las estaciones del año y los contextos culturales. El acero, el metal y el cristal aumentan la sensación de frío en invierno, pero son refrescantes para el verano. Debemos de tener en cuenta que el amor se asocia en gran medida con el tacto.
Movimiento
No está muy extendida la utilización del movimiento como recurso o reclamo en los escaparates. El movimiento como composición no sólo se circunscribe al real. Los recursos que nos dan las leyes de la percepción visual nos permiten sugerir acciones en movimiento mediante la secuenciación de un elemento sobre un eje (columnas Salomónicas) mediante la repetición y un objeto trazando un recorrido, o mediante la presentación de un objeto desde varios puntos de vista en un mismo plano (cubismo). El freno para la utilización del movimiento real en escaparates suele estar más cimentado en el desconocimiento de los procedimientos, técnicas y maquinaria que a la intencionalidad del escaparatista.
Técnicamente podemos encontrar en el mercado varios mecanismos que generan rotación o circuitos de desplazamiento en tiendas especializadas en maquetas y aeromodelismo que se adaptaran a nuestras necesidades de volumen, peso y velocidad. A estos elementos podemos añadirles, temporizadores y detectores de presencias así como reguladores automáticos de iluminación que reforzarán la sensación de iluminación. En determinadas ocasiones y como acción puntual podemos encontrar presentaciones en movimiento dentro del espacio de escaparate protagonizadas por personas a modo de happening o acción directa.
Gorka Otsoa de Alda
Diseñador de espacios de exposición
info@azulyamarillo.com







